"La Blicks"

Máquina de escribir Blickensderfer de 1892.

 

Inventanda por George C. Blickensderfer en 1890, fue presentada al gran público en la Columbia Exposition of Chicago de 1893. Causó cierto impacto, y se dice que alguno de los proyectos de la competencia fue abandonado a su aparición. 

Aunque hay datos técnicos de los modelos Nº1, Nº2 y Nº3, no existen ejemplares supervivientes, si es que llegó a hacerse alguno, y el primer modelo manufacturado para el público fue el Nº5. 

La Blickensderfer es una máquina interesante por varios motivos. El que más llama la atención es su particular acción mecánica. En efecto, la pulsación de la tecla provoca la rotación de un cilindro de tipos, que se abate después sobre el rodillo del carro. En su camino descendente roza sobre una almohadilla cilíndrica que lo impregna de tinta. El cilindro tiene tres “pisos” de tipos, lo que permite escribir con mayúsculas, minúsculas y signos. La barra espaciadora se pliega hacia el interior con objeto de que la máquina quepa en su pequeña caja de transporte. 

 

 

 

Esta mecánica curiosa, y por cierto de una precisión exquisita, permitió explotar a fondo el hecho de que, cambiando el cilindro rotatorio, se podía cambiar el tipo y el tamaño de letra. Uno podía mecanografiar en cursiva, en letra inglesa o en gótica, pongamos por caso, cambiando la “margarita” en cuestión de un minuto. Dando un pasito más, era posible fabricar para cualquier mercado del mundo, en cualquier idioma de la tierra, con sólo sustituir margaritas y juego de teclas. Esto dio alas a la producción, y en un momento determinado existían literalmente cientos de margaritas diferentes, en todos los lenguajes y tipos de letra imaginables, incluidos teclados científicos y de usos especiales. 

 

 

 

 

En una época en la que cada marca barría para su casa, en un tiempo en el que los estándares estaban por establecerse, y en un momento en el que la supervivencia de la compañía podía depender de la red de distribución y las fidelidades que pusieras de tu lado, la Blickensderfer defendía con uñas y dientes su particular teclado. En efecto, a pesar de que ya había un corriente de cierta importancia a favor del teclado Qwerty, en la Blicks propugnaban su DIATHENSOR (ver la línea inferior de teclas de la máquina) como el mejor y más rápido. 

 

 

 

 

A pesar de su aparente fragilidad, la “Blicks” era una máquina robusta. Esto y el hecho de su ligereza y pequeño tamaño, la hicieron muy apetecida por reporteros de guerra, articulistas, escritores de culo inquieto y trotamundos de todo tipo. El modelo nº 5 se comercializaba con el correspondiente maletín de roble, su destornillador y cepillito, y una margarita de repuesto, y ninguna máquina se considera completa si no dispone de estos elementos. 

Este ejemplar de primera época, completo y cuidadosamente restaurado, es una pieza muy hermosa, y digna de la más selecta colección. 

Ricardo Castro. 

Cajón Desastre” 

Antigüedades Técnicas.

Elda, Noviembre de 2006.

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