RESTAURACIÓN DE UN FONÓGRAFO DE EDISON

 Hay que empezar por decir que el resultado final de un proceso de restauración depende en buena medida del material del que se parte, y en este sentido, hay que procurar adquirir aparatos completos y no muy maltratados. Lo contrario obliga a la fabricación de piezas (lo que resta autenticidad al objeto), o hace que el aspecto y/o el funcionamiento final se vean comprometidos.

En este caso partimos de una buena base: El aparato es un modelo Home de 1903, completo y en general en buen estado de conservación, ideal para una restauración con éxito.

Aunque suelo llevar adelante las distintas tareas en paralelo (mientras por ejemplo una pieza encolada se seca, nada nos impide avanzar en el reproductor de la máquina), vamos a dividir el trabajo, a efectos didácticos, en cuatro partes, a saber:

1) El motor

2) La platina superior

3) El reproductor

4) El mueble

 

EL MOTOR

El motor del Home es de una gran calidad y robustez. Consta, como todos los motores de gramola y de fonógrafo, de barrilete de cuerda, tren de rodaje, regulador centrífugo y arrastre.

Normalmente el trabajo consiste en el despiece completo y la limpieza a fondo. Luego se monta y aceita. Por último se ajusta y regula la marcha.

  

Este es el despiece del motor. Se ve el muelle espiral, el chasis, el conjunto de piñones y coronas, el trinquete antiretroceso, la manivela, el regulador centrífugo y sus elementos auxiliares, y los tornillos y muelles de anclaje a la plataforma.


Este es el fleje (o muelle espiral) y su tambor o barrilete. En la foto se aprecia  la cantidad de grasa reseca, convertida ya en depósitos cuasi pétreos.

Al sacar el muelle fuera hay que utilizar guantes de cuero grueso para proteger las manos, sujetar el tambor firmemente en el tornillo de banco y proceder a la extracción  vuelta a vuelta sin que en ningún momento se nos escape el muelle de golpe. Es un fleje muy fuerte y puede ser peligroso. Una vez extraido se limpian muelle y barrilete con disolvente o gasolina de limpieza.

Después de muchos años encorsetado en un alojamiento tan pequeño, el espiral se vicia y pierde parte de su capacidad de torsión. Para devolvérsela en lo posible, antes de engrasar y meterlo de nuevo se efectúa una operación importante, que es el estiramiento.

 

Esto se realiza tomando el fleje con una mano enguantada por el extremo y estirándolo con la otra mediante un trapo engrasado, a fin de que deslice. Luego se engrasa en toda su longitud y se encapsula de nuevo. Al estar estirado, el proceso de meterlo es todavía más difícil, ya que hace mucha fuerza, así que hay que poner atención en el trabajo.

  

Comenzamos el montaje colocando el barrilete y la primera platina. Todos los piñones, coronas, regulador, y resto de componentes han sido escrupulosamente limpiados. A medida que avanza el montaje se va aceitando el conjunto.

Aunque en origen se empleaban grasas con cierta consistencia, actualmente soy partidario de emplear aceites lubricantes más finos. Esto se debe a que el muelle ya no conserva toda la capacidad de proporcionar par de giro, y a que los rozamientos del rodaje han aumentado por todos lados, con lo que no queremos añadir un elemento adicional de freno.

 

El motor está casi montado, a falta de la polea de arrastre y el tensor de correa.

Observe el tamaño del motor y su calidad de materiales. Esta máquina, con la debida atención, está lista para volver a trabajar a plena satisfacción, después de más de 100 años de vida.

  

 

 

 La máquina ya está sujeta a la parte inferior de la platina, a falta únicamente de la correa de enlace. Fabricaremos esta correa con piel de 1,5 mm de espesor, una solapa de unos 5cm tallada en cuña mediante una cutter sin estrenar, y cola de contacto.

 

LA PLATINA SUPERIOR

La platina soporta el mandril sobre el que se coloca el cilindro, el sistema de acerrojamiento, el brazo guía del reproductor y su arrastre correspondiente.

En el lado anterior se encuentra en los modelos más antiguos un pomo que actúa sobre el regulador centrífugo, y en todos la palanca de arranque y paro.

En algunos ejemplares existe también un selector de marcha para cilindros de 2 y 4 minutos, y en otros un  accesorio para cepillar los cilindros reutilizables, que los americanos llaman "shaver" (afeitadora).

 

 

 

 Este es el despiece de la platina. Todos los componentes se han desengrasado y tratado con pulimento. Durante la manipulación hay que tener mucho cuidado con la parte roscada del eje del mandril. Se trata de una rosca muy fina tallada sobre hierro dulce, muy fácil de dañar con cualquier golpe.

 

Observe esta fotografía del contrapunto del eje del mandril. Tiene un apreciable desgaste en la punta. Esto tiene dos efectos indeseables: uno, aumenta el rozamiento, y dos, permite que baje ligeramente el nivel del mandril.

Como aquí las tolerancias son pequeñas, la parte roscada del eje puede llegar a tocar en el lado de abajo del ojo de la platina, como así era en este caso.

 La cura consiste en rectificar al torno el conificado, para después pulir a espejo con objeto de reducir la fricción al mínimo.

No hay problema en que el trabajo acorte ligeramente la pieza, ya que hay margen de sobra para el ajuste.

Todo el mandril descansa durante el giro en las dos piezas de punto y contrapunto, por lo que hay que comprobar las dos. En este caso, sólo ésta se encontraba afectada.

  

Vemos aquí la platina completa, la correa de transmisión instalada, el mecanismo aceitado y el aparato en funcionamiento.

Los ajustes son los siguientes:

1) Presión de punto y contrapunto hasta que el mandril gire libremente, sin que haya juegos.

2) Alineación de polea de mandril con polea de arrastre.

3) Ajuste de recorrido de la palanca de paro y puesta en marcha.

4) Ajuste en extensión de la semituerca de arrastre del brazo de soporte del reproductor.

5) Ajuste en altura de la misma semituerca.

Todos los ajustes son críticos. Cuando la máquina salió de la fábrica a principios de siglo, el muelle espiral tenía toda su potencia, los engranajes eran nuevos, los ejes entraban ajustados en sus alojamientos, y en esas condiciones, el aparato soportaba ciertos desajustes.

Cien años después, el muelle ha perdido tensión, los piñones están erosionados, los ejes tienen holguras, todas las fricciones se han incrementado, y cualquier efecto añadido puede parar la máquina o hacerla marchar gangosa.

 

EL  MUEBLE

El mueble tiene tres partes: la caja inferior que aloja el motor, la superficie  que soporta la platina , y la tapa curvada de trasporte. Se trata de un caja bien construida, de roble americano, con ensambles a cola de milano y refuerzos internos, por lo que no suele haber problemas salvo que realmente haya recibido golpes o maltrato.

 

 En este caso, una vez desmontada la caja y retirados todos los elementos metálicos para su limpieza y pulimentado, la parte inferior sólo requiere reencolar uno de los refuerzos internos.

Se elimina toda la cola vieja con espátula y lija de 50, y se reencola la pieza con caseina.

  

 

 

 

La plataforma  tenía astillada la zona de inserción de uno de los cuatro tornillos que sujetan la platina superior. 

Aquí Edison afinó demasiado, la abertura es muy grande, y el margen para los tornillos pequeño. Como la platina y todo el peso del motor se fían a estos cuatro tirafondos, no es raro encontrar este problema.

La cura consiste en limpiar bien la herida, eliminar la grasa con disolvente, y reencolar la astilla.

 

Una vez que hemos recompuesto las piezas, pasamos al acabado.

Normalmente la caja tiene una preciosa pátina que el tiempo ha ido dejando a lo largo de los años. Solo se trata de limpiar y embellecer.
Para esto se emplea cera de abejas de buena calidad que se aplica primero con pequeñas porciones de lanilla metálica del 0000, y finalmente con un trapo de algodón muy limpio.

 

La pasada con lanilla impregnada en cera, que debe hacerso sin presionar y en el sentido de la veta, arrastra la suciedad e hidrata la madera. 

La pasada con trapo de algodón pule y abrillanta.

El resultado es una madera limpia, con agradable olor, suave al tacto y de una gran belleza, sin que le hayamos quitado un ápice de las señales que el tiempo ha ido dejando en sus superficies.

 

EL REPRODUCTOR

El reproductor es pequeño, pero tal vez la parte que más hay que cuidar en la restauración, ya que de eso depende que al final el fonógrafo suene como debe. 

He aquí el desmontaje.

A pesar de la mucha suciedad y la completa destrucción de las juntas, el aparato está completo y en muy buenas condiciones.

Hay que comprobar que el anclaje en el centro del diafragma se encuentra bien, y que la punta de diamante está en su sitio.  

Se limpian y pulimentan todos los elementos, se fabrican nuevas juntas con cartón muy fino, y se monta el conjunto.

Se ajusta el enlace entre el diafragma y la palanca amplificadora.

El reproductor está listo para la prueba.

  

 Y ya está, la restauración está acabada.

Colocamos un cilindro, damos cuerda, probamos, se hacen los últimos ajustes finos, se regula la velocidad de marcha, y nos vuelve a embargar cierta emoción al escuchar estas voces grabadas hace ahora una centuria, directamente del original.
 

 

 

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