¿Sabía usted que...?

 

En esta sección encontrará algunas cosas chocantes o inesperadas, pero rigurosamente ciertas, sobre los cachivaches antiguos que nos ocupan. A lo largo del tiempo iré incorporando nuevas entradas.

 

1) LOS RELOJES MECÁNICOS.

En contra de lo que parecería lógico esperar, cuando un reloj de cuerda está sucio... va más deprisa, no más despacio. En efecto: con la máquina sucia el tren de rodaje absorbe una mayor cantidad de la energía que le proporciona la cuerda, el escape ejerce menos presión sobre el elemento regulador, y éste se acelera.


2) LOS CILINDROS DE CERA.

Edison no conocía la composición de los cilindros de cera de sus fonógrafos. La fabricación de los cilindros se subcontrataba a una empresa de velas, que desarrolló las fórmulas de endurecido. Existen copias de la correspondencia entre Edison y el subcontratista, cuyas relaciones no fueron siempre cordiales...


3) LA MÁQUINA DE VAPOR NO FALLA NUNCA.

Ver en marcha un motor de combustión interna es tan común que parece sencillo, pero no lo es, no se crea. Lo cierto es que tienen que coincidir bastantes elementos en el mismo momento y lugar -dentro de tolerancias muy pequeñas- para que se produzca el giro. La distribución, la carburación y el encendido han de trabajar con sincronización perfecta.

Cierto profesor de una escuela naval, enamorado de las máquinas de vapor, y de su fiabilidad a toda prueba, lo expresaba así: “en un motor de explosión, cada vuelta es un milagro...”


4) UNA PROFECÍA ERRÓNEA.

Thomas Alva Edison era llamado cariñosamente en su famila Alva, o Al. Alva era un niño introvertido, observador, que se quedaba ensimismado con frecuencia, sumido en sus reflexiones.

A los pocos días de incorporarse a la escuela, a la edad de 8 años, su maestro le dijo a su madre “que tenía la cabeza hueca, y que nunca llegaría a ningún sitio”.


5) LEA ESTO SENTADO.

No sabemos hasta qué punto el hombre es un ser sedentario, pero el hecho constatado es que, de todos los muebles que el ser humano ha producido a lo largo de la historia, el que se ha fabricado en mayor número y en más variantes, con enorme diferencia, es la silla.


6) CRIA FAMA Y ÉCHATE A DORMIR.

Si a cualquiera de nosotros nos preguntasen cual es el país relojero por excelencia, seguramente diríamos: Suiza. Sin embargo, en la Philadelphia Exhibition de 1876, en USA, la calidad y los adelantos de los relojes expuestos por los norteamericanos produjo tal consternación en la delegación helvética, que les obligó a embarcarse en un profundo proceso de reestructuración industrial que duró más de una década.

 

7) ESOS CAPRICHOSOS PIÑONES.

Si usted echa un vistazo al reloj de pared de la abuela, verá que un piñón de acero engrana en una corona de latón, y así sucesivamente. Esto se debe a que el rodaje de un metal duro sobre otro blando produce un giro más dulce y más suave. Ahora bien (dirá usted): entonces el de latón se desgastará antes...

Error: el de acero es el que sufre un mayor deterioro.

Hay dos razones: una es que las partículas de polvo se depositan a nivel microscópico en la superficie menos compacta del latón, y actúan como abrasivo sobre el piñón de acero. La otra es que... el piñon de acero tiene muchos menos dientes.

 

8) VAYA LIO DE HORARIOS.

Durante la Revolución Francesa, entre 1792 y 1806, rigió por ley el "Calendario Republicano", en el que el año se dividía en diez meses, con dias de 10 horas y horas de 100 minutos. Los meses recibían nombres relacionados con la meteorología y el agro, como Germinal, Nivoso, o Floreal. Ni que decir tiene que aquello generó un considerable caos y algunas protestas más que justificadas. De esta época proceden algunos de los relojes más hermosos, raros y codiciados entre los coleccionistas.

 

9) SOPA DE LETRAS.

La mayoría de las medidas fuera del Sistema Métrico Decimal son un tanto arbitrarias y causan dificultades a la hora de hacer cálculos y averiguar equivalencias. Sin embargo, muchas de ellas han logrado sobrevivir hasta hoy, algunas incluso con muy buena salud.

El pie sigue siendo la unidad de medida de altitud en la moderna aviación comercial. La braza se utiliza para medir profundidades en el mar. La pulgada sigue utilizándose como standard para las pantallas de TV o los diámetros de las llantas, mucho más allá de su uso común entre los anglosajones. 

 

10) LA DISTANCIA MÁS CORTA ENTRE DOS PUNTOS...

Es la línea curva. En efecto, sobre la superficie terrestre, la ruta ortodrómica intercepta a los diferentes meridianos en ángulos cambiantes, o lo que es lo mismo: Si queremos ir de un sitio a otro por derecho, deberemos hacerlo cambiando periódicamente de rumbo.

 

11)  ESA MARAVILLOSA BRÚJULA.

El compás  tiene la manía de apuntar permanentemente al Norte. Esta afortunada obcecación ha ayudado a la humanidad a orientarse en sus viajes desde tiempos muy remotos.

Pero cuidado, no es oro todo lo que reluce: el norte geográfico difiere del norte magnético en una cantidad considerable. Y las isógonas, que son las líneas que unen los puntos de una misma dirección magnética, parecen a veces el trazo de un beodo. Por si fuera poco, las agujas magnéticas sufren errores de paralaje, de inclinación, y aquellos derivados de las influencias de masas ferrosas locales.

 

12)  A VUELTAS CON LAS MEDIDAS.

La milla náutica mide 1.852 metros, lo que es una cifra un tanto fastidiosa. ¿Cual es la razón de esta longitud  extraña? Podríamos echarle una vez más el muerto a los ingleses, pero la verdad es que, en esta ocasión,  no tienen la culpa:

La milla corresponde con un minuto de longitud, medido sobre el círculo máximo. En efecto: Si la circunferencia de la Tierra mide 40.000 Km y los dividimos por 360 grados obtenemos la cifra de 111,11 kilómetros.  Si dividimos esa cantidad por los 60 minutos que tiene un grado, el resultado es de 1.851,85 metros, es decir: una milla.

 

13) ¡ATRÁS A TODA MÁQUINA! (POR FAVOR).

Tal vez usted no sepa que, en los antiguos buques a vapor, incluso hasta los años 50 del siglo pasado, para dar atrás no existía una especie de "cambio de marchas": el maquinista debía detener por completo el giro del motor,  e invertir el flujo de vapor a las correderas de los cilindros. La máquina arrancaba entonces en la dirección contraria, hasta nueva orden.

 

14) QUIERO UN CATALEJO GRANDE.

Los marinos de la antiguedad necesitaban potentes largavistas para localizar al enemigo... o a la víctima. Pero cuanto más grandes se hacían las lentes, más fuerte se manifestaba la aberración cromática, hasta el punto de convertir la imagen en inútil. No es hasta 1750 que se estudia el fenómeno de la refracción, se usan lentes compuestas y se comienza a corregir el defecto.

 

15) NUDOS MARINEROS.

La corredera es el instrumento náutico que indica la velocidad del barco. La unidad de velocidad en la mar se llama Nudo. Un nudo equivale a una milla por hora. Ahora bien, ¿por qué se llama nudo?

Esta es la historia:

Las primeras correderas (año 1577) consistían en una cuerda (los marinos dirían un piolín o un cabito) enrollada en un carrete, al extremo de la cual se colocaba una tablilla. Arrojada la tablilla al mar con el barco en movimiento, se soltaba cuerda del carrete durante un cierto tiempo. La cantidad de cuerda largada, dividida por el tiempo consumido, nos da la velocidad del buque.

El siguiente paso lógico fue marcar a intervalos esa cuerda, (mediante pequeños nudos) y largar siempre durante el mismo tiempo. El número de nudos que han salido del carrete durante el tiempo previsto da directamente la velocidad. El marinero paraba entonces la cuerda y decía (por ejemplo) "estamos haciendo 7 nudos"... y de ahí el nombre.

 

16) LOS MISTERIOS DEL CALOR.

Hasta la segunda mitad del siglo XVIII, en las escuelas de Filosofía Natural se creía en la existencia de unos corpúsculos o “espíritus” calóricos, que serían los responsables de que unos cuerpos estuvieran más calientes que otros. Esta corriente, denominada Sustancialista, iría perdiendo fuerza a medida que se implementan aparatos y útiles de laboratorio, y se va avanzando en una nueva área científica: la termometría.


17) APILANDO VOLTIOS.

Todos usamos a diario las familiares pilas de 1,5 V. Se usan en las linternas, las cámaras digitales y todo tipo de artilugios eléctricos.

Pero, ¿de dónde surge el nombre de “pila”?

Se lo debemos, desde el año 1800, a Alessandro Volta. El nombre procede del “apilamiento” en capas sucesivas de placas de cobre, zinc y piezas de fieltro humedecido en agua acidulada. El conjunto es "una pila".


18) EXPERIMENTA CIRCA EFFECTUM CONFLICTUS ELECTRICI IN ACUM MAGNETICAM.

Todos los voltímetros, amperímetros, galvanómetros, y también el pequeño indicador de nivel de combustible de su coche, se basan en el hecho de que un bobinado atravesado por una corriente eléctrica inmersa en un campo magnético, se mueve.

Esto lo descubrió Hans Christian Oersted en 1820, es decir, hace bien poco, relativamente hablando.

 

19) ESOS LOCOS CACHARROS.

Seguro que ha oído usted hablar del Ford modelo T, del que se fabricaron 15 millones de unidades. Puede que le suenen marcas menos conocidas y exclusivas, como Duesemberg o Lagonda. Pero casi seguro que no sabe que, durante los dos años 1899 y 1900, un sólo modelo de automóvil vendió más coches que el resto de marcas juntas en los Estados Unidos: se llamaba Locomobile, y no era de gasolina, era de vapor.

 

20) PROYECCIONES, PROYECCIONES...

Al objeto de elaborar cartas de navegación fiables, Gehrard Kramer, geógrafo flamenco, ideó en 1569 una forma de reproducir sobre el plano la esfericidad de la Tierra. Su sistema, que sería luego conocido como la proyección de Mercator, y que sigue siendo utilizada hasta nuestros días, era una proyección cilíndrica con la ventaja de representar los meridianos como líneas paralelas. Uno de sus defectillos es que las superficies se deforman tanto más cuanto más al Norte.

Esto les encanta a los groenlandeses, ya que su país siempre aparece muuuuucho más grande de lo que es en realidad, ja, ja.

 

21) ¡MÁS MADERA.!

A principios de 1960, en la extensa red de ferrocarriles alemanes, todavía operaban a plena satisfacción más de 7,200 locomotoras de vapor, con sus fogoneros y maquinistas tiznados hasta las orejas.

 

22) FROTA QUE TE FROTA...

Entre el momento en que Oersted relaciona por primera vez electricidad y magnetismo y el momento en el que se usa ya la electricidad a escala industrial, transcurren apenas 30 años (1820 - 1850).

Sin embargo, durante los 2.600 años anteriores, desde que Tales de Mileto experimenta con trozos de ámbar frotados con un paño de lana, no se produce ningún avance significativo.

 

23) COMIDA RÁPIDA

La familiar olla a presión de nuestras casas se basa en el hecho de que la temperatura de ebullición del agua aumenta con el número de atmósferas. El artilugio de laboratorio mediante el cual se demostró éste fenómeno es la Marmita de Papin, de 1825. El ilustre predecesor de Magefesa, pues, y el origen de tantos magníficos guisos.

 

24) FACTORÍA DE FICCIÓN.

La Linterna Mágica, un aparato óptico ideado para proyectar imágenes  sobre una superficie, mediante el uso de una fuente lumínica interna, fue propuesto por primera vez por el jesuita Athanasius Kircher en 1671.

 

25) COMO QUIEN LAVA.

Las primeras máquinas de lavar datan de finales de 1800, y eran parecidas a medios barriles de madera, dentro de los cuales unas paletas, movidas a manivela, golpeaban la ropa. En 1908 un ingeniero norteamericano, John Fisher, le acopla un motor eléctrico... y hasta hoy. Para que luego digan que los hombres no hacemos nada por las tareas del hogar.

 

26) UN AVIÓN A PEDALES

Cuando los hermanos Wright pusieron a volar su Flyer, el 17 de Diciembre de 1903, desde una rampa levemente inclinada en las colinas de Kitty Hawk, dio comienzo la apasionante historia de la aviación. El salto crucial entre los más ligeros que el aire (los aeróstatos), y los más pesados (los aviones).

El Flyer era un pequeño prodigio de la tecnología de la época, movido por un motor de explosión construido por ellos mismos, y poseía la clave para el control direccional de todas las aeronaves que habrían de sucederle en el futuro: el mando de alabeo.

Tal magnífico aparato no fue, sin embargo, concebido por matemáticos brillantes ni ingenieros mecánicos insignes, ya que los hermanos Wright se dedicaban a construir... bicicletas.

 

27) CUANTOS MÁS MOTORES, MEJOR.

Supongamos que vuela usted en un Jumbo entre Madrid y Pekín, y que, a mitad de camino, sobre la estepa siberiana, se les para un motor. Aunque en principio no se trata de una situación catastrófica, la tripulación declarará una emergencia  e iniciará los procedimientos previstos para el caso. La aeronave reducirá algo la velocidad y buscará aterrizar en el aeropuerto practicable más cercano.

Menos mal (pensará usted) que, por lo menos, con tres motores consumiremos menos combustible, y tenemos la posibilidad de llegar más lejos...

Error. La pérdida de un 25% de potencia obligará a aumentar el régimen de los moteres restantes, y por tanto su consumo. Además, el empuje asimétrico resultante va a tener que corregirse con mando de alabeo y timón de dirección. Esto introduce una resistencia adicional al avance, que se paga también en combustible. El resultado es que iremos más despacio, y no llegaremos muy lejos.

 

28) UN TRABAJO RAPIDITO.

En la época de la Guerra Fría algunas naciones de Occidente recibian de vez en cuando la visita de alguno que otro de los bombarderos estratégicos de la Unión Soviética. Estos raids, pensados para "tantear" y poner a prueba los sistemas de Defensa Aérea del adversario, se producían siempre a gran altura.

Los ingleses diseñaron y construyeron un caza específico para afrontar esta amenaza, el English Electric Lightning.  Este interceptor todo tiempo era capaz de volar a Mach 2, y alcanzar los 36.000 pies de altitud en menos de tres minutos, a costa, eso sí, de un consumo espantoso de keroseno.

La necesidad de alojar los dos potentes motores, el piloto, el armamento, el asiento lanzable, el tren de aterrizaje y la electrónica, en un fuselaje lo suficientemente afinado para minimizar la resistencia al avance, dejó tan poco espacio para el combustible, que el avión sólo podía atacar blancos en un radio de 155 millas de su base.

 

29) A LA GUERRA CON MI CADILLAC.

En la II Guerra Mundial, parece evidente que los americanos hacían lo imposible por equipar a sus tropas con lo mejorcito, y a estos efectos, no reparaban en gastos.

Varios de los tanques que se usaron en el conflicto, como el famoso M-5 Stuart, equipaban motores V-8 Cadillac con su correspondiente cambio automático Hydramatic.

 

30) ES EL CALENDARIO, ESTÚPIDOS.

En el siglo XVI, el astrónomo Tycho Brahe comprobó que los calendarios que se utilizaban por aquel entonces no eran exactos. En 1592 logró convencer al papa Gregorio XIII para que los corrigiera, eliminando los diez días al año que sobraban. Aquello se llamó luego el Calendario Gregoriano. Sin embargo, la medida no se adoptó sin polémica, ya que los ciudadanos pensaban que con esa modificación perdían diez días de  su vida, y los altercados callejeros fueron numerosos. 

 

31) EVOLUCIONES... Y REVOLUCIONES.

El primer vehículo automóvil a gasolina es el triciclo que Karl Benz patentó en 1886, dando origen a una de las sagas automovilísticas más características del Viejo Continente. El motor que movía este artilugio, un monocilíndrico de 954 cc, de cuatro tiempos, con carburador y encendido por magneto, tenía ya la arquitectura básica de los motores actuales.  Este motorcito desarrollaba 0,9 caballos a 400 vueltas.

Con menos de tres veces ese cubicaje (2400 cc), los actuales motores de Fórmula 1 producen 700 caballos.

Eso sí, giran a 18.000 revoluciones.

 

32) TEMPUS FUGIT

Un reloj de bolsillo es, esencialmente, un fleje enrollado cuya fuerza dejamos escapar a una velocidad constante.

Los elementos básicos del reloj son: El fleje, el rodaje, el escape y las agujas. Los elementos accesorios son: La caja, la esfera, la corona y algunos otros.

El fleje consiste en una delgada cinta de acero templado, enrollada en forma de espiral, dentro de un barrilete en cuyo exterior se encuentra el primer piñón. Almacena la fuerza.

El rodaje consiste en un tren de piñones que multiplica la velocidad de giro del primer piñón y reducen el par. En puntos concretos del tren de rodaje se insertan las agujas.

El escape es un conjunto formado por la rueda de escape, el áncora y el volante. Su función es regular la velocidad a la que se mueve el rodaje.

El conjunto es una máquina de precisión con una extraordinaria belleza mecánica.

El volante de un reloj de bolsillo típico hace una oscilación de ida y vuelta 345.600 veces cada día.

Ha leído bien: más de trescientas mil veces diarias.

 

33) RESPIRE HONDO.

El motor de su utilitario tiene unos 1200 cc y es de cuatro tiempos. Cada pistón produce una explosión cada dos vueltas, y el motor completo dos explosiones por vuelta. Eso quiere decir que "traga" cada vuelta un volumen de aire igual a la mitad del cubicaje, es decir 600 cc o 0,6 litros.

Girando al ralentí, (900 vueltas por minuto) cada segundo se producen 15 giros y come 15 x 0.6 = 9 litros de aire. Eso son 540 litros por minuto, o la friolera de 32.400 litros cada hora.

Así pues, mientras baja las bolsas del supermercado, a menos que sea imprescindible mantenerlo en marcha, por favor párelo.

 

34) LA NIEBLA QUE DEJA VER.

Hacia principios de 1800 ya había sólidas sospechas en el mundo científico a propósito de la existencia del átomo, y la agrupación de éstos en moléculas. En 1910 Charles T.R. Wilson implementa un curioso artilugio de laboratorio, la Cámara de Niebla. Consistía en un recipiente con armazón metálico y paredes de cristal, lleno de aire saturado de vapor de agua.

Al incidir en él partículas nucleares como los rayos alfa o beta, chocaban con las partículas de aire contenidas en el recipiente, produciendo iones en los que se condensaba el vapor de agua, que de esta forma mostraban trayectorias visibles.

 

35) MADRUGANDO.

Cualquier estudiante de electrónica actual ha jugado con las Figuras de Lissajous en el osciloscopio. Resultan de la combinación de dos frecuencias próximas, entrando con una en el eje de las ordenadas y con la otra en el de las abcisas.

Pero en 1850 ya se las apañaban bastante bien usando dos diapasones con espejos adheridos, una lente, un vela y una pantalla oscurecida.

 

36) UNOS CARDAN LA LANA...

No es infrecuente en la historia del desarrollo tecnológico el hecho de que los que se llevan la fama no son los "padres de la criatura".

James Watt pasa por ser el inventor de la máquina de vapor, que tan profunda influencia tuvo en la mecanización del campo, los transportes y los procesos fabriles, y que catapultó la Revolución Industrial. Sin embargo, Watt no inventó la máquina, sólo aplicó mejoras inteligentes y eficaces a la ya existente de Newcomen.

Por cierto, ambas máquinas, la original y la modificada, no funcionaban por la utilización de la presión del vapor, sino por la presión atmosférica. En efecto: Se introducía vapor en un cilindro cuya otra cara estaba abierta a la atmósfera. Una vez el vapor dentro, se hacía condensar súbitamente con agua fria. Eso provocaba una inmediata depresión. La presión atmosférica empujaba entonces el pistón en sentido contrario, siendo este el recorrido útil de la máquina.

 

37) EL CALOR NO ME MOLESTA.

El volante de un reloj es una masa oscilante que trabaja contra el muelle espiral, batiendo tiempos iguales. De la regularidad de ese batido depende la exactitud de la hora.

Ahora bien, cuando la temperatura del ambiente aumenta, el muelle espiral se dilata levemente, causando que el tiempo de batido se alargue, y el reloj se retrase. El frío causa el efecto inverso.

Para combatir este problema, los buenos relojes tienen el volante partido en dos mitades, construidas con dos láminas de metales diferentes, fuertemente unidas. El aumento de la temperatura causa una dilatación distinta en cada uno de los dos metales. El metal que más se dilata, que se encuentra en el lado exterior de los brazos, provoca una flexión hacia dentro, disminuyendo el radio de la masa en suspensión, y acelerando el batido. De esta manera el reloj mantendrá su precisión dia y noche, en cualquier clima.

Esta es la teoría, que está muy bien. Pero conseguir que una reducción concreta del radio compense una dilatación concreta del muelle, eso, amigos, es harina de otro costal, y una muestra del virtuosismo de algunos (pocos) fabricantes.

 

 

 

Hasta aquí hemos llegado de momento (hay que dedicar algún que otro rato a trabajar)

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